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Los frescos de San Clemente de Tahull son una creación expectational. La iglesia fue consegrada en el año 1103. Al parecer los frescos los realizó un maestro italiano, que trajo la moda de Italia, y que Cataluña adoptó de inmediato y la hizo propia. Su escuela trabajó también en Santa María de Tahull y en otras iglesia aragonesas y castellanas.
El propósito del maestro de Tahull fue la exageración rotunda de los rasgos expresivos para infundir un respeto incuestionable hacia la figura de dios. Era un dibujante exacto y al tiempo muy detallista, como pone de manifiesto su gusto por lo anecdótico. Usa una línea gruesa y enérgica para marcar los contornos del dibujo y después rellena con colores planos y básicos. Son colores densos, sin matices, el rojo, azul y amarillo. La imagen de solemnidad la logra a través de recursos como la repetición, el esquematismo de los rasgos y la marcada simetría. Las figuras son alargadas y estilizadas. Aleja a dios de sus fieles mediante recursos tan elocuentes como el hieratismo, la frontalidad y la rigidez. Son imágenes completas, terminadas, donde el espectador no debe añadir nada. El poder, por tanto del retratado es incuestinable.






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Empleó la técnica del fresco completada con temple. El esquema de composición es el clásico del románico. Se impone la jerarquización espacial, donde el Pantocrátor ocupa un lugar absoluto, apoyado en un tamaño sobrehumano. El programa iconográfico tiene una función adoctrinadora.
La narración se distribuye en dos registros: el cielo de la bóveda semiesférica, y el cilindro del ábside, con los santos y la Virgen que representan la Iglesia. El Pantocrátor está sentado en la bóveda celeste y enmarcado entre las letras alfa y omega, principio y final. Se introduce la figura en la mandorla, símbolo de la luz que emana de dios. El tetramorfo lo rodea. En el registro inferior los santos y María situados entre arcadas simbolizan la fe.


LA PINTURA ROMÁNICA
La pintura del románico recibe influencias notables del arte bizantino. Cuando los maestros requieren modelos para decorar e ilustrar los muros de las iglesias y buscan referentes, los hallan en esos diseños realizados durante el período bizantino y prerrománico. El modelo se basa en siluetas gruesas y en disposiciones simétricas. La influencia prerrománica de los códices mozárabes añaden formas estilizadas y posturas hieráticas. Las características que distinguen esta pintura, fundamentalmente de frescos se resumen en un dibujo grueso, empleo de colores puros, ausencia de perspectiva y uso de una luz homogénea y plana. No se persigue en absoluto un retrato realista de la realidad, sino fabricar imágenes abstractas y antinaturalistas. Se pretende separar el mundo de lo divino del mundo de lo real. No ha de existir una relación de iguales entre fieles y divinidad.
Las piezas más representativas del estilo son las realizadas en San Clemente de Tahull y Santa María de Tahull en la península Ibérica. Junto a estos ejemplos es obligado citar Los frescos de San Isidoro de León, donde de forma muy libre se narran temas apocalípticos, la Anunciación de los pastores o la degollación de los Inocentes.



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LA VISIÓN APOCALÍPTICA
"He aqui un trono en el cielo, y en el trono uno sentado. Y alrededor de este trono había venticuatro tronos; y vi sentados en los tronos venticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas. Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás. El primer ser viviente se asemejaba a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando. Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los venticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos" (Apocalipsis, Capítulo 4.)